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Hoy es un día muy especial. Después de varias clases de mentalismo con el hijo de Tusam y de internarme cinco días seguidos viendo el Dr. “Dollitle 1 y 2”, he adquirido conocimientos extraordinarios: PUEDO HABLAR CON LOS ANIMALES.
Pero no me quedé en el molde y fui por más. Extendí mi poder y ahora también PUEDO HABLAR CON OBJETOS.

ESOS MALDITOS LIBROS

Presentamos una entrevista que no van a poder encontrar en otro lado más que en SALTÓ LA LIEBRE 3.
Resistente a cualquier programa que detecte plagio, presentamos la primer nota del mundo que se le hace a un LIBRO:

“Estoy abriendo mi mochila a la espera de escuchar alguna voz que certifique mis nuevos conocimientos.
-¡‘já joder con eso!
Esa es mamá que no cree en mis nuevos poderes, pero sí en su poder de que la gente entiende todo lo que dice aún con su boca llena de barritas de “Cereal Fort”.
-¿Cómo vas a poder hacer eso si ni siquiera podés mantener… gum… gum… una…- se está sacando un pedazo de cereal de sus muelas con tratamiento de conducto (¡qué asco!)- conversación seria conmigo.
Mejor no hago caso a esas palabras y cierro mis oídos.
Miro la cartuchera. La abro esperando que una lapicera me dé los “buenos días”. Pero nada. Mamá: 1; yo: 0.
Ni siquiera la Voligoma, una tipa inteligente, habló.
Me pareció ver una sombra, un capuchón que me saludaba.
-Hola- sí me está hablando. (tiene una voz increíblemente chillona)
-Hola- le respondo- ¿Cómo te llamás? ¿Estás bien? ¿Hablás español? ¿”or speak English”?- me estoy apurando demasiado. Bajó un cambio.
-Me llamo “Bic”
-¡Ah!- me sorprendo- ¡Qué original! Como la marca- digo irónicamente y con desilusión.
-Sí. ¿y cómo querés que me llame?- habla ahora con una voz conocida (increíblemente ronca).
Son papá y mamá que se ríen en mi propia cara.
-¡Basta!- ahora sí me enojé- ¡Les voy a demostrar que puedo! ¡Sí, YO PUEDO!

Ya pasaron dos horas del episodio más humillante de mi vida (o el segundo más humillante: el primero fue descomponerme y vomitar en salita de cuatro) y cinco minutos de que se fueron a dormir. Por fin voy a poder desarrollar con tranquilidad el don que Dios me dio.
-Hola, ¿hay alguien ahí?- creo que me dice un libro de geografía.
-¡Basta! ¡Basta! ¡Ya pasó el chiste!- les digo a mis papás. Pero mis papás no estaban burlándose de mí. –Hola- respondo asustado y mucho.
-Hola- me vuelve a decir el libro.
¡Uhu! ¡Puedo hablar con los libros! Mamá: 1; Yo: 1.
Quiero ir al baño, pero no puedo abandonar mi puesto justo ahora que empiezo a tener una conversación.
-¿Cómo te llamás?- comienza la entrevista.- Esperá. Ya sé. ”Una geografía de América para pensar”
-Sí, exactamente.
-Bueno, ahora si no te molesta te voy a hacer una nota. Así que pensá bien tus palabras porque la va a leer el mundo entero en nuestro conocido blog.
-¡Sí! Siempre quise que me hicieran una entrevista para Internet. Es para “Primicias ya” ¿no?- se puso más contento de lo que esperaba. Simpático el libro.
-Ehemm. No… no… tampoco tan conocido. Es para “La cosa está que arde”.
-¡Ah!- dice con tristeza. (Ahora ya no me cae tan simpático).
-Bueno, contanos un poco cómo es la materia de la que estás escrito.
-Es una de las más apasionantes del mundo, que digo del mundo: del continente.- Tiene un positivismo que haría correr al río Amazonas al revés. (Mirá vos, recién lo conozco y ya aprendí algo).- Se ve toda América desde el cabo Morris Jesup hasta la isla Diego Ramirez, desde el cabo Noreste hasta la isla Attu, desde los Apalaches Meridionales y Septentrionales hasta la Cordillera de Los Andes; todos los ríos: el río Rojo, el río Arkansas, el río Ohio, el río Santiago, el río Colorado, el río Negro, el río Chico, el río Madeira, el río Guaporé, el río Salado, el río Paraná, el río Manso, el río Araguaia, el río…
Se está poniendo pesado y aburrido. Lanzo un increíble bostezo que, aparte de una falta de respeto, es una señal de humo para que el libro se dé cuenta de cómo es su estado. Pero no da resultado, él sigue enumerando ríos. Incluso me cuenta chistes que ni a él mismo le causan gracia.
-¿Cuál es la provincia argentina que tiene a los ríos más alegres?... La RÍO… ¡JA!- se ríe- ¿Entendés? La Rioja. Río: de río; y Ja: de la onomatopeya que denota risa.
-Sí, sí, entendí, pero la verdad no me causa ni la más mínima gracia- me agarró la Gripe S: SINCERIDAD- creo que sos pésimo para contar chistes y más aburrido que chupar un clavo, gracias por la entrevista, “tuto bon”, “tuto legal”, “estamos contentos”, pero basta. Se acabó la nota.
-Está bien. Yo solamente quería ser simpático para tener una buena imagen y si tenía suerte me contraten en algún programa de TV. Pero creo que eso no va a suceder NUNCA.- Se le empiezan a humedecer las hojas.
-¡Hey! ¿Qué te pasa? Se te están humedeciendo las hojas.
-Se llama llanto, insensible.
-No era para que te pongas así- siempre me pasa lo mismo. Ahora tengo la cola entre las patas.
-¡¿No es para que me ponga así?! ¡¿Cómo querés que me ponga?! Acabás de tirarme la moral al piso y de arruinarme todos mis sueños. ¡Snif! ¡Snif!
-Era una bromita. Saludá a la cámara.- una mentira piadosa para que se sienta mejor.
-No nací ayer. Ya sé que me editaron el año pasado, pero sé distinguir entre la verdad y la mentira. ¡Snif! ¡Snif!
-Dejemos esto en el pasado y sigamos con la entrevista-. ¿En qué me convertí? Estoy consolando a un LIBRO DE GEOGRAFÍA. ¡Estoy completamente loco!
-¡El chico no quiere seguir con ninguna entrevista, muchacho sin corazón ni sentido de la sensibilidad!
-¿Quién es?- no veo nada en la oscuridad que caracteriza al fondo de la mochila.
-¡Auch! ¡Auch!- se escuchan voces. Seguramente estoy pellizcando alguna hoja en la búsqueda del libro que me está increpando.
-¡Hasta que me encontraste, bueno para nada!
Perfecto. Lo que me faltaba: otro libro para mi biblioteca de locura.
-Dejame adivinar. “Matemática 1, Activa”, ¿no?- seguro ese es su nombre, el que está en la tapa.
-No, mi nombre es Alex, mejor amigo y guardaespaldas personal de “Una geografía de América para pensar”, o como le decimos entre nosotros: “Chifu”. También trabajo en la SIDE (Secretaría de Inteligencia de Estado) es como el FBI, solo que es de Argentina.
-¡¿Qué?! ¡¿Trabajás en la SIDE?!- me dejó con la boca abierta. Si este trabaja en la SIDE, yo puedo cumplir mi sueño de ser presidente y dominar el mundo fácilmente.- ¿Te puedo robar unos minutitos para hacerte algunas preguntas sobre tu trabajo?
-No, cortá todo. CORTÁ O TE VOY A…”





5 días después…

Esto es todo lo que mi grabador pudo recoger de ese inusual encuentro, del cual recién me entero.
Acabo de llegar del hospital y queriendo escuchar un poco de música en el mp4, me tropiezo con esta grabación. Según el aparatito fue hace cinco días y ahora creo saber la razón de la amnesia temporal (producida por un fuerte golpe en la cabeza) que ahora sufro.


Actualmente…

Esto lo empecé a escribir hace tiempo, cuando el otoño recién empezaba y el calor en Buenos Aires no terminaba más.
Y ahora vuelvo a recordar cuál es la razón por la que mis libros no se abren desde abril y por qué las bajas notas crecen en mi libreta.
También, investigando un poco, me enteré que no soy el único que ha hablado con libros como “Chifu” y Alex y sobrevive para recordarlo. Yo, por lo menos, tuve la suerte de grabarlo y de escribirlo antes de que horas después del “suceso” con los libros, ellos se organizaran y me atacaran dejándome (como ya dije) amnésico temporalmente. Pero otros, según lo comentado en Internet, hasta han muerto en episodios como estos. Soy afortunado.
Igualmente, yo me peleé con los libros por la ofensa gratuita que (según la grabación) le di a “Chifu”. Sin embargo, parece que otros (sin poderes para hablarles, como yo tenía) ya nacen peleados con ellos y no hay forma de reconciliarlos.
Tengo un mensaje para todos aquellos que piensan que leer y estudiar es malo:
Antes, yo gozaba de la posibilidad de estudiar y no me daba cuenta de lo que tenía entre las manos, del poder más maravilloso que cualquiera podría manejar: introducir conocimientos cuando quiera, como quiera y en la cantidad que quiera. Ahora, todos me cerraron sus tapas, y me siento una persona común, sin vistas de futuro, sin nada nuevo en mi cerebro, sin crecimiento aparente. Incluso la única forma que tengo de estudiar para las pruebas del colegio es sometiendo (por métodos muy poco útiles y que tienen un efecto de cuatro o cinco segundos) a los libros a que se queden abiertos, con lo que creo que los hago enojar más.



Así que, lanzo una campaña:
AMIGATE CON TUS LIBROS QUE NO TE VAN A LASTIMAR SI NO LOS LASTIMÁS. DALE, NO SEAS TAN TONTO COMO YO. ¡AMIGATE!





*Martín Gambuzzi, Laura López, "Una geografía de América para pensar", Buenos Aires, Kapelusz, 2008.

*Carina D'Albano, Oscar Sardella (y otros), "Matemática 1, Activa", Buenos Aires, Puerto de palos, 2001.